Sea Proactivo

“No   son   nuestras   habilidades   lo   que   definen   lo   que   somos,   son   nuestras   decisiones.”     [J.K. Rowling, 2001].

El término proactividad procede del latín pro que significa después de, actividad que significa eficacia de obrar.  Se refiere a la forma en qué actuamos ante la sociedad y la vida, tomando en cuenta varios aspectos como lo son la responsabilidad, la iniciativa, los valores, la moral, entre otros., dejando atrás el sentimentalismo. De manera, que el ser proactivo viva de forma positiva y cumpliendo siempre sus metas sin importar lo que suceda a su alrededor y tratando de evitar los obstáculos que se manifiesten.

Hoy en día, esta expresión ha dejado ser prioritaria en nuestra sociedad, ya que ésta no has creado una imagen falsa de nosotros mismos, de manera que estamos obligados a satisfacer las necesidades de un mundo intolerante. El hombre al momento de su nacimiento se encuentra atado de pies a cabeza a cadenas ficticias que no lo dejan avanzar, que no lo dejan ver, que no lo dejan pensar y mucho menos ser el mismo.

Todos cumplimos con un aspecto de la proactividad, pero es raro aquél hombre que llega a cumplir todos los puntos a lo que esta se menciona y ser una persona altamente efectiva. Para ello, hay que trabajar en nosotros mismos, ver cuál es el mundo real en qué vivimos y la  verdadera situación en la que nos encontramos, así como lo es:

  • cómo somos interiormente
  • cómo actuamos
  • cómo pensamos
  • qué es lo que no nos deja avanzar,
  • qué es lo que hay que cambiar,
  • qué es lo que hay  reflexionar,
  • qué es lo que hay que comprender,
  • cómo nos observa la gente,

todo esto, para darnos cuenta de lo que realmente somos y cómo debemos ser en realidad, dejando atrás aquéllas cadenas a las que nos sometieron, para vivir plenamente con otras actitudes y pensamientos y,  sobre todo esforzándonos por aquello que queremos .

Es difícil tratar de cambiar de actitud ante una educación errónea en la mayoría de los casos. Es cuestión de voluntad,  si así lo deseamos. Trabajando día a día en nuestros hábitos y pensamientos que hay que cambiar para dar un nuevo estilo de vida.  Pero, ¿por qué no cambiamos de actitud? La respuesta a esta pregunta es un tanto complicada, debido a diversos factores como lo son el miedo, las críticas, la manipulación, la prepotencia, la ignorancia, la vanidad, la envidia, el egoísmo,  entre otros.

Hemos notado que cada uno tiene una formación distinta a la de uno mismo, y que las relaciones entre nosotros puede variar de ser amigable a ser hipócrita o incluso no puede existir nada.  Esto es, la manera de nuestra conducta en qué nos damos a conocer. No se trata de estar bien  o de cambiar la actitud con las demás  personas, sino de dar ejemplo.

En este primer hábito pretende una transformación en nosotros mismos.

“El ser humano ha llegado a ser como uno de nosotros, pues tiene conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que extienda su mano y también tome del fruto del árbol de la vida, lo coma y viva para siempre.” [Génesis 3:22].